Pido humildemente tu oración y ayuda para que esta misión siga viva
info@rosariodelmilagro.com
Rosario del Milagro
Producto se ha añadido a tu carrito.
  • Inicio
  • Mi Misión
  • Santo Rosario
  • Libros Gratuitos
  • El demonio
  • Blog
  • Tienda
  • Contacto

San José de Cupertino

Rosario del Milagro
https://www.rosariodelmilagro.com
Posteado el Hoy a las 15:13
No hay comentarios
Nuestra Señora de Fátima
250º Aniversario del Rosario del Sagrado Corazón de Jesús
Rosario de San José
Rosario milagroso de jade
APOYA ECONÓMICAMENTE ESTE APOSTOLADO DIGITAL
san josé de cupertino patrono de los estudiantes

Índice de Contenido

    • BIOGRAFÍA
  • SAN JOSÉ DE CUPERTINO
    • PATRONO DE LOS ESTUDIANTES
    • ORACIÓN Y NOVENA PARA  TENER ÉXITO EN LOS ESTUDIOS
      •  1. ORACIÓN
      • NOVENA
        • DÍA PRIMERO
        • DÍA SEGUNDO
        • DÍA TERCERO
        • DÍA CUARTO
        • DÍA QUINTO
        • DÍA SEXTO
        • DÍA SÉPTIMO
        • DÍA OCTAVO
  • DÍA NOVENO
    • LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS

BIOGRAFÍA

SAN JOSÉ DE CUPERTINO

PATRONO DE LOS ESTUDIANTES

1603 – 1663

Festividad: 18 de septiembre.

Fecha de beatificación:1753 por el papa Benedicto XIV.

Fecha de canonización: 16 Julio de 1767 por el papa Clemente XIII.

Nacionalidad: italiana.

Orden: franciscanos.

Santo Patrono de: Los estudiantes en exámenes, los aviadores, los viajeros en avión, los astronautas y las personas con discapacidad intelectual.

José María Desa (Giuseppe Maria Desa) nació en Copertino, Lecce, el 17 de junio de 1603. Era el último hijo de Félix y Francisca Panaca. Sus padres eran sumamente pobres. El niño vino al mundo en un pobre cobertizo pegado a la casa, porque el padre, un humilde carpintero, no había podido pagar las cuotas que debía de su casa y se la habían embargado.

Triste niñez. Murió el padre, y entonces la madre, ante la situación de extrema pobreza en que se hallaba, trataba muy ásperamente al pobre niño y este creció debilucho y distraído. Se olvidaba hasta de comer. A veces pasaba por las calles con la boca abierta mirando tristemente a la gente, y los vecinos le pusieron por sobrenombre el «Boquiabierta». Las gentes lo despreciaban y lo creían un poca cosa. Pero lo que no sabían era que en sus deberes de piedad era extraordinariamente fervoroso y que su oración era sumamente agradable a Dios, el cual le iba a responder luego de maneras maravillosas. Educado cristianamente por su madre, a pesar de las dificultades económicas, paso rápidamente de los primeros estudios al trabajo, manifestando poco interés por ambos. Pronto despertó en él una atracción genuina por la vida religiosa.

Un distraído desechable. A los 17 años pidió ser admitido de franciscano pero no fue admitido. Pidió que lo recibieran en los capuchinos y fue aceptado como hermano lego, pero después de ocho meses fue expulsado porque era en extremo distraído. Dejaba caer los platos cuando los llevaba para el comedor. Se le olvidaban los oficios que le habían puesto. Parecía que estaba siempre pensando en otras cosas. Por inútil lo mandaron para afuera.

Al verse desechado, José buscó refugio en casa de un familiar suyo que era rico, pero él declaró que este joven «no era bueno para nada», y lo echó a la calle. Se vio entonces obligado a volver a la miseria y al desprecio de su casa. La madre no sintió ni el menor placer al ver regresar a semejante «inútil», y para deshacerse de él le rogó insistentemente a un pariente que era franciscano, para que le recibieran al muchacho como mandadero en el convento de los padres franciscanos.

Cambio inesperado. Sucedió entonces que en José se obró un cambio que nadie había imaginado. Lo recibieron los padres como obrero y lo pusieron a trabajar en el establo y empezó a desempeñarse con notable destreza en todos los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con su espíritu de penitencia y su amor por la oración, se fue ganando la estimación y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votación unánime de todos los frailes de esa comunidad, fue admitido como religioso franciscano.

Coincidencias agradables. Lo pusieron a estudiar para prepararse al sacerdocio, pero le sucedía que cuando iba a presentar exámenes se trababa y no era capaz de responder. Llegó uno de los exámenes finales y el pobre Fray José la única frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien era aquella que dice: «Bendito el fruto de tu vientre Jesús». Estaba asustadísimo, pero al empezar el examen, el jefe de los examinadores dijo: «Voy a abrir el evangelio, y la primera frase que salga, será la que tiene que explicar». Y salió precisamente la única frase que el Cupertino se sabía perfectamente: «Bendito sea el fruto de tu vientre».

Otra chiripa. Llegó al fin el examen definitivo en el cual se decidía quiénes sí serían ordenados. Y los primeros diez que examinó el obispo respondieron tan maravillosamente bien todas las preguntas, que el obispo suspendió el examen diciendo: «¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se encuentran tan formidablemente preparados?» y por ahí estaba haciendo turno para que lo examinaran, el José de Cupertino, temblando de miedo por si lo iban a descalificar. Y se libró de semejante catástrofe por casualidad.

Después de conocer la vida de San José, podemos notar que las «coincidencias o chiripas» se trataban más bien de Providencias de Nuestro Señor.

Fuertes penitencias. Ordenado sacerdote en 1628, se dedicó a tratar de ganar almas por medio de la oración y de la penitencia. Sabía que no tenía cualidades especiales para predicar ni para enseñar, pero entonces suplía estas deficiencias ofreciendo grandes penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jamás comía carne ni bebía ninguna clase de licor Ayunaba a pan y agua muchos días. Se dedicaba con gran esfuerzo y consagración a los trabajos manuales del convento (que era para lo único que se sentía capacitado).

Un caso único y raro. Desde el día de su ordenación sacerdotal su vida fue una serie no interrumpida de éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos sobrenaturales en un grado tal que no se conocen en semejante cantidad en ningún otro santo. Bastaba que le hablaran de Dios o del cielo, para qué se volviera insensible a lo que sucediera a su alrededor. Ahora se explicaban por que de niño andaba tan distraído y con la boca abierta. Un domingo, fiesta del Buen Pastor, se encontró un corderito, lo echó al hombro, y al pensar en Jesús Buen Pastor, se fue elevando por los aires con cordero y todo.

Los animales sentían por él un especial cariño. Pasando por un campo, se ponía a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompañaban por cuadras y cuadras.

Los 70 éxtasis. Ya sabemos que la Iglesia Católica llama éxtasis a un estado de elevación del alma hacia lo sobrenatural, durante lo cual la persona se libra momentáneamente del influjo de los sentidos (no oye, no siente) para dedicarse a contemplar lo que pertenece a la divinidad. La palabra éxtasis significa en griego: ser transportado hacia lo sobrenatural.

San José de Cupertino quedaba en éxtasis con mucha frecuencia durante la santa Misa, o cuando estaba rezando los Salmos de la S. Biblia. Durante los 17 años que estuvo en el convento de Grotella, sus compañeros de comunidad presenciaron 70 éxtasis de este santo. El más famoso sucedió cuando diez obreros deseaban llevar una pesada cruz a una alta montaña y no lo lograban. Entonces Fray José se elevó por los aires con cruz y todo y la llevó hasta la cima del monte.

Prohibición de aparecer en público. Como estos sucesos tan raros podían producir verdaderos movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le prohibieron celebrar misa en público, ir a rezar en comunidad con los demás religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros allí, y concurrir a las procesiones u otras reuniones públicas de devoción.

Cuando estaba en éxtasis lo pinchaban con agujas, le daban golpes con palos, y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas y no sentía nada. Lo único que lo hacía volver en sí, era oír la voz de su superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando regresaba de sus éxtasis pedía perdón a sus compañeros diciéndoles: «Excúsenme por estos ‘ataques de mareo’ que me dan».

Las levitaciones. En la Iglesia han sucedido levitaciones a más de 200 santos. Consisten en elevarse el cuerpo humano desde el suelo, sin ninguna fuerza física que lo esté llevando. Se ha considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales. San José de Cupertino tuvo numerosísimas levitaciones.

Un día llegó el embajador de España con la esposa y mandaron llamar a Fray José para hacerle una consulta espiritual. Este llegó corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de la Virgen que estaba en lo más alto del edificio, y dando su típico pequeño grito, se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante suceso que jamás habían visto. El santo rezó unos momentos. Luego descendió suavemente al suelo, y como avergonzado, subió corriendo a su habitación, y ya no bajó más en ese día.

Besando al Niño Jesús. En Osimo, donde el santo pasó sus últimos seis años, un día los demás religiosos lo vieron elevarse hasta una estatua de la Virgen María que estaba a tres metros y medio de altura, y darle un beso al Niño Jesús, y allí junto a la Madre y al Niño se quedó un buen rato rezando con intensa emoción, suspendido por los aires.

Su última misa. El día de la Asunción de la Virgen en el año 1663, un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Y estando celebrando quedó suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo. Muchos testigos presenciaron este suceso.

Tratamientos duros. Muchos enemigos empezaron a decir que todo esto eran meros inventos y lo acusaban de engañador. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoció que no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pontífice Urbano VIII el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los éxtasis y de las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa, quedó José en éxtasis y se fue elevando por el aire. El Duque de Hanover, que era protestante, al ver a José en éxtasis, se convirtió al catolicismo.

El Papa Benedicto XIV que era rigurosísimo en no aceptar como milagro nada que no fuera en verdad milagro, estudió cuidadosamente la vida de José de Cupertino y declaró: «todos estos hechos no se pueden explicar sin una intervención muy especial de Dios».

Getsemaní antes de la glorificación. Los últimos años de su vida, José fue enviado por sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con él. La gente descubría dónde estaba y allá corrían las multitudes. Entonces lo enviaban a otro convento más apartado aún. El sufrió meses de aridez y sequedad espiritual (como Jesús en Getsemaní) pero después a base de mucha oración y de continua meditación, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio «Rezad, no cansarse nunca de rezad. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que le pide recibe».

Murió el 18 de septiembre de 1663 a la edad de 60 años.

Que Dios nos enseñe con estos hechos tan maravillosos, que El siempre enaltece a los que son humildes y los llena de gracias y de bendiciones.

Tomado del Libro «Vidas de Santos» del P. Eliécer Sálesman

patrono de los estudiantes

ORACIÓN Y NOVENA PARA  TENER ÉXITO EN LOS ESTUDIOS

 1. ORACIÓN

Querido Santo, purifica mi corazón, transfórmalo y hazlo semejante al tuyo, infunde en mí tu fervor, tu sabiduría y tu fe. Muestra tu bondad ayudándome y yo me esforzaré en imitar tus virtudes. Gloria…

Amable protector mío, el estudio frecuentemente me resulta difícil, duro y aburrido. Tú puedes hacérmelo fácil y agradable. Esperas solamente mi llamada. Yo te prometo un mayor esfuerzo en mis estudios y una vida más digna de tu santidad. Gloria…

Oh Dios, que dispusiste atraerlo todo a tu unigénito Hijo, elevado sobre la tierra en la Cruz, concédenos qué, por los méritos y ejemplos de tu Seráfico Confesor José, sobreponiéndonos a todas las terrenas concupiscencias, merezcamos llegar a El, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

  1. NOVENA

 

Recomendaciones para realizar la novena: Se debe realizar en nueve días, puede ser los nueve días antes del examen, los nueve primeros viernes de cada mes, etc. El lugar apropiado puede ser cualquiera, siempre que exista el ambiente apropiado para concentrarse y no distraerse en otras cosas; como es lógico, el más apropiado es el templo.

 

Por la señal… (Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén)

Señor mío Jesucristo… ( Señor mio, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quién sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos,  confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos,  en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida.
Amén.)

Oración: Gloriosísimo San José de Cupertino, protector de los examinandos, no desdeñéis las súplicas que os dirijo implorando vuestro auxilio en los exámenes de mis estudios.

Alcanzadme del Señor que, como verdadera fuente de luz y sabiduría, disipe las dos clases de tinieblas de mi entendimiento, el pecado y la ignorancia, instruyendo mi lengua y difundiendo en mis labios la gracia de su bendición.

Dadme agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para aprender, sutileza para interpretar, y en el momento del examen, gracia y abundancia para hablar, acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar, si así conviene a la mayor gloria de Dios y provecho de mi alma. Amén.

Meditar a continuación las máximas y jaculatorias del día que corresponda:

DÍA PRIMERO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «El que tiene fe es señor del mundo.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, espejo de fe, ruega por mí.

DÍA SEGUNDO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Quien tiene esperanza en todo lugar, no hace poco.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, espejo de esperanza, ruega por mí.

DÍA TERCERO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Todo se debe hacer para volver propicia la misericordia divina hacia el prójimo.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, fuente de caridad, ruega por mí.

DÍA CUARTO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «En cualquier tentación, no confiéis nunca en vosotros mismos; mas levantando la mirada al Crucifijo, apoyaos enteramente en el Salvador, y luego nada, temáis, que Dios no dejaré de seros fiel si vosotros permanecéis con El.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, modelo de humildad, ruega por mi.

DÍA QUINTO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «La obediencia es el más eficaz exorcismo contra el demonio.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, modelo de prudencia, ruega por mí.

DÍA SEXTO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Quien tiene paciencia en todo lugar, no hace poco.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, modelo de paciencia, ruega por mí.

DÍA SÉPTIMO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Los santos no se hacen en el Paraíso, sino en la tierra, por donde es necesario padecer en este mundo para poder gozar del Paraíso.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, ejemplo de penitencia, ruega por mí.

DÍA OCTAVO

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Refugio de pecadores, Madre de Dios, acuérdate de mi.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, tesoro de gracia, ruega por mí.

DÍA NOVENO

 

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Máxima: «Siendo tú creado para amar y servir a Dios, te será pedida cuenta de si has amado a tu Creador.»
Jaculatoria: San José de Cupertino, hoguera de amor de Dios, ruega por mí.

LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS

Para garantizar la corrección doctrinal, vamos a resumir en que consiste la intercesión para evitar errores que nos desvíen de la fe católica apostólica romana.

Según la Real Academia de la Lengua Española, la definición de interceder es: “Hablar en favor de alguien para conseguirle un bien o librarlo de un mal”.

En eso mismo consiste la intercesión, alguien interviene comunicando algo a otro.

Al rezar podemos pedir directamente a Dios, pero también podemos utilizar a alguien que está también en el cielo, que comunique nuestras peticiones a Dios.

Se suele pedir la intercesión de: la Virgen María (reina de los santos), los Ángeles y los Santos. Encuentra su apoyo en muchos pasajes de la Biblia (Tob. 12, 12, Tob. 13, 18 Jn 2, 1-9.» Lc 16,24 Mt. 18, 10 Ap. 5, 8 Ap. 8, 3-4)

Hay que tener clara una distinción, los católicos:

–Adoramos a Dios. Adoración consiste en someterse completamente a una persona, reconocida como Ser Supremo. Por lo tanto este culto se debe sólo a Dios.

–Veneramos a la Virgen María, los Ángeles y los Santos. Veneración consiste en rendir homenaje a una persona por algún mérito especial.

El Catecismo nuevo dice:

956 La intercesión de los santos. «Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad…no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra… Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad» (LG 49):

No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida (Santo Domingo, moribundo, a sus hermanos, cf. Jordán de Sajonia, lib 43).

Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra (Santa Teresa del Niño Jesús, verba).

Para terminar, pondremos un ejemplo, nosotros pedimos a San José de Cupertino que comunique nuestro deseo de aprobar (nosotros mismos u otra persona) unos exámenes; pero es Dios quien realiza el milagro, no el Santo. Y realiza Dios el milagro para honrar a los Santos que han sido seguidores de su voluntad, para fortalecer la fe de los testigos del milagro y para impulsarlos a seguir el ejemplo de los Santos.

Otra cosa importante para los estudiantes devotos a este santo o a Santo Tomás de Aguino (que también es patrono de los estudiantes), es que se debe estudiar para aprobar los exámenes.
Hay que estudiar y esforzarse. Debemos pedir por ejemplo, que el examen nos sea fácil, o que las preguntas tengan que ver con lo que más sabemos. Pero hay que recordar, que no debemos pedir cosas injustas que no nos hacen bien como por ejemplo pedir aprobar un examen, sin  siquiera habernos esforzado ni dedicado tiempo al estudio.

Rosario del Milagro
https://www.rosariodelmilagro.com
APOYA ECONÓMICAMENTE ESTE APOSTOLADO DIGITAL
APOYA ECONÓMICAMENTE ESTE APOSTOLADO DIGITAL
Virgen de Fátima
San Miguel Arcángel
Rosario
Rosario
Rosario

En este sitio, encontrarás algunos enlaces que pueden ser de afiliado, lo que significa que si haces clic en ellos, yo podría llegar a recibir una pequeña comisión. La comisión la pagan los sponsors sin costo alguno para ti y esto me ayudaría a mantener la página y los contenidos católicos totalmente gratuitos, que subo a mi canal de YouTube y las distintas redes sociales. Gracias por tu apoyo y que Dios te bendiga.

 Copyright © 2025 – 2026 – Rosario del Milagro. Todos los derechos reservados. Política de Privacidad
Diseño PMEC

Esta web utiliza cookies para mejorar tu experiencia en el sitio. Si continúas usando el sitio, estás de acuerdo con ellas.